Home – Activities
Si buscas una casa rural en Barbate donde desconectar de verdad, respirar naturaleza y vivir una experiencia diferente, El Vuelo de la Libélula es mucho más que un alojamiento: es un lugar con alma.
Ubicada en San Ambrosio, entre Barbate y Los Caños de Meca, nuestra casa rural está pensada para quienes valoran la tranquilidad, el respeto por el entorno y una forma de viajar más consciente.
Aquí no vienes solo a dormir. Vienes a parar.
El entorno de San Ambrosio ofrece silencio, cielos despejados y una sensación de calma difícil de encontrar en otros destinos más masificados.
A pocos minutos en coche puedes disfrutar de algunas de las mejores playas de la costa gaditana, pero al volver encontrarás un espacio tranquilo donde descansar de verdad.
En El Vuelo de la Libélula apostamos por un modelo de turismo responsable y sostenible.
Nuestra casa funciona con energía solar y agua de pozo, lo que nos permite reducir el impacto ambiental y ofrecer una experiencia más conectada con el entorno.
Esto implica también un pequeño compromiso por parte de quienes nos visitan:
apostamos por un consumo responsable de agua y electricidad, algo que forma parte de la experiencia de alojarse en plena naturaleza.
Utilizamos productos de limpieza ecológicos
Contamos con sistemas de depuración respetuosos con el medio ambiente
Fomentamos hábitos sostenibles durante la estancia
Para garantizar el buen funcionamiento del alojamiento y mantener nuestro compromiso sostenible, hay algunos aspectos a tener en cuenta:
Las cocinas funcionan con gas
El uso de electrodomésticos de alto consumo está limitado
El agua de pozo es apta para uso diario (ducha, aseo), pero se recomienda agua embotellada para beber
Nuestra casa rural cuenta con acceso por carretera asfaltada y está perfectamente ubicada para moverte por la zona.
En pocos minutos puedes estar en:
Recomendamos utilizar GPS para llegar fácilmente desde cualquiera de estos puntos
Alojarse en El Vuelo de la Libélula es elegir un estilo de viaje diferente. Es despertarte sin prisas, pasar el día entre playas salvajes y naturaleza, y volver a un lugar donde el tiempo parece ir más despacio.
Es, en definitiva, vivir Cádiz de una forma más auténtica.