El Vuelo de la Libélula se encuentra en San Ambrosio, junto al Parque Natural La Breña y Marismas de Barbate, en la costa atlántica de la provincia de Cádiz.
Un entorno que forma parte de la Red Natura 2000 europea y que alberga algunos de los paisajes más singulares de la costa atlántica andaluza.
El parque se despliega en varios ecosistemas distintos. Los acantilados, de hasta 100 metros de altura, caen directamente sobre el Atlántico y son el escenario del sendero de la Torre del Tajo, que recorre desde la playa de Hierbabuena hasta Caños de Meca.
Desde lo alto, vistas al Estrecho de Gibraltar y presencia constante de cernícalos, halcones, cormoranes y abubillas. En el interior, un pinar piñonero repoblado para frenar las dunas móviles, ideal para recorrer a pie, en bici o a caballo.
Las marismas y humedales completan el cuadro, con aves como la garza real, el flamenco, el águila pescadora y el ibis eremita, especie en proceso de reintroducción en la zona.
Desde el puerto de Barbate se accede a la parte marina de parque: una milla marina de costa con gran diversidad de vida submarina, y escenario del arte de pesca milenario de La Almadraba, vinculado al paso del atún hacia el Mediterráneo.
El alojamiento está a 10 minutos en coche de Barbate, Vejer de la Frontera, Caños de Meca y las playas de Hierbabuena y Mangueta. A media hora, la Laguna de la Janda — enclave de referencia para la ornitología en el sur de Europa—.
En el entorno también conviven especies vegetales amenazadas como el enebro marítimo y animales como el camaleón, además de enclaves históricos como la Ermita visigoda de San Ambrosio (s. VII) y el Tómbolo de Trafalgar, declarado monumento natural.
Un lugar para viajeros que buscan descanso y naturaleza en un entorno tranquilo. Un mismo espacio, con una edificación dividida en apartamentos independientes, que atrae a personas que viajan despacio, y que saben mirar por su tranquilidad y la de los de al lado.
En El Vuelo de la Libélula apostamos por un modelo de turismo responsable y sostenible.
Senderismo por rutas tan emblemáticas como el sendero de la Torre del Tajo, rutas en mountain bike, paseos a caballo, escalada o el parapente desde Vejer y Atlanterra.
Además, la zona es un lugar privilegiado para el avistamiento de aves y de cetáceos en el Estrecho de Gibraltar, así como para la recogida de setas durante la temporada micológica.
El entorno costero ofrece una amplia variedad de actividades acuáticas para todos los gustos, entre las que destacan el buceo, el surf, el kitesurf, el kayak, el piragüismo y los servicios de chárter náutico, ideales para descubrir el litoral desde el mar y disfrutar de una experiencia única en contacto con la naturaleza.
Atún de almadraba, carne de retinto, queso payoyo de la Sierra de Cádiz y huerta ecológica. Una despensa que es, en sí misma, parte de la identidad del lugar.
Alojarse en El Vuelo de la Libélula es elegir un estilo de viaje diferente. Es despertarte sin prisas, pasar el día entre playas salvajes y naturaleza, y volver a un lugar donde el tiempo parece ir más despacio.
Es, en definitiva, vivir Cádiz de una forma más auténtica.